Iluminar correctamente un retrato a lápiz

14.08.2021

Aunque no lo parezca, la iluminación que le damos a una obra cuando decidimos colgarla en la pared o simplemente mostrarla es determinante, especialmente si se trata de un dibujo a grafito.

Cada material pictórico tiene unas cualidades físicas diferentes que crean un efecto u otro según su proceso de secado, la perspectiva o la iluminación. En el caso del grafito se produce un brillo metálico que le otorga un poder reflectante (característica que podemos aprovechar en nuestras creaciones artísticas).

Sin embargo, cuando hablamos de retrato realista o hiperrealista, esta cualidad pasa a ser un problema que debemos evitar.

El truco reside en mirar siempre la obra desde donde tengamos el punto de luz, es decir, que si el foco está a la izquierda, nos pondremos también a la izquierda para visualizar la obra o hacerle la foto.

Si el punto de luz viene de arriba porque la lámpara está en el techo, debe ser lo suficientemente cenital y el haz de luz directo hacia el cuadro para que no refleje. La luz natural no suele ser buena opción para el grafito.

Y ya para terminar, un consejo sobre la postproducción de las fotografías que hagáis.
Editamos la imagen para ajustar la perspectiva o encuadre, no para arreglar la luz o el contraste. Intentaremos capturar los tonos reales de la obra con la iluminación adecuada, no con retoques artificiales, y si lo hacemos será lo mínimo posible, intentando imitar la realidad que vemos, sin exagerar.

Para contrastar nuestro dibujo hay otras técnicas y trucos que explico en el Curso de Retrato Realista Online

¡Espero que os haya servido de ayuda!